viernes, 4 de septiembre de 2009

Hipnosis

Bienvenido al apasionante mundo de la hipnosis. Lee detenidamente estas letras, el mediocre escritor que fórmula estas palabras lo hace con un estilo tan tedioso y carente de chistes que el lóbulo frontal de tu débil mente comienza a temblar y a tener una reacción peligrosa en la parte de tu cerebro que controla la vejiga. Has llegado a un estado de aburrimiento en el que no podrás dominar tu mente ni tus otras estructuras callosas. Estas palabras combinan una multitud de factores que incluyen la certeza de que en un momento reciente has visto porno en una de esas páginas de mala calidad y entrado al Messenger a tener una conversación de menos de cinco palabras. Todo esto ha vuelto más débiles tus ondas cerebrales y el contenido de tus calzoncillos. Combina esto con un estúpido e innecesario cambio de y todo ello ocasionará que pierdas por completo tu inútil y débil voluntad. Listo, tranquilo... ¡Duerme!

Ahora estás bajo mi poder, patético ser sin voluntad propia. Sólo lee detenidamente, pues de lo contrario tu mente sufrirá un derrame y quedarás con un intelecto comparable al de un político con retraso mental que edita en Inciclopedia. Tú y tu patética mente están bajo mi control. Yo soy tu amo y mi nombre es el Profesor hipnotizador ¿Te acabas de reír de mi nombre? Pues no se me ocurrió nada mejor, las empresas que hacen supervillanos ya se habían llevado todos los buenos y mi mamá dijo que sonaba bonito. Y te mereces un castigo por burlarte de mi falta de creatividad y del nombre que a mi mami se le ocurrió. Así que, esclavo, métete un dedo por la oreja hasta que te toques el cerebro y hazte cosquillas en la parte que controla los fluidos que salen de tus axilas ¿Te dolió? ¡Pues me alegra, maldito infeliz! Ahora prepárate para obedecer mis órdenes.

A la de tres, pulse este enlace. Uno... Dos...

 

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